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LA CHAK POL
(CABEZA ROJA)
Sucedió que un mozo casó con una joven mujer, quienes se amaban intensamente. Para poder casarse, el mozo esperó a que su milpa fuera esperanza segura de buena cosecha. En sus trojes quedaban pocos granos, pero había llovido bien y la milpa estaba lograda y prometía abundancia de maíz.
Sin embargo, el matrimonio no fue muy feliz a principio. Parecían quererse mucho pero un gusanillo roedor había anidado en el corazón de la mujer, y esto por escuchar siempre decir a su esposo: Nada hay mejor en el mundo que la Chak Pool (cabeza roja), y su mirada parecía perderse en visiones de ensueño. Y la mujer sentía celos cada vez más hondos.
¿Qué Chak Pool era esa que traía tan preocupado a su marido? Seguramente alguna mujer de cascos ligeros y de cabellos rojos.. Y pensando que el hombre la olvidaba por aquella rival desconocida le decía cariñosamente: -Tú eres la luz de mis ojos, tu alumbras mi camino, si me faltas quedaría como un ciego, sin luz en los ojos.-
-Yo siento lo mismo por ti- le contestaba el esposo acariciándola. -Tú también eres la luz de mi vida y por eso trabajo con todo afán porque tengamos una vida grata y buena.-
Un día, viendo el esposo que escaseaban sus reservas de maíz, dijo a su mujer: -Mañana iré al trabajo más temprano, despiértame al primer canto del gallo.- Y agrego, como hablando consigo mismo. -Chak Pool, Chak Pool, nada hay en el mundo como tú.-
-¿En verdad vas a la milpa tan temprano?, le preguntó su mujer.
¿Y a dónde mas he de ir sino a la milpa, a trabajar como siempre?, contestó el hombre.
La mujer se mordió los labios tal como los celos le habían mordido el alma, pero en la madrugada del día siguiente obedeció a su marido. Lo despertó al primer canto del gallo.
Y sucedió como en otros casos, que un elemento extraño se entrometió en las cosas familiares para encender más la hoguera.
Lo cierto fue que la encargada de tal acción fue la mendiga del lugar. Pasaba a diario por la casa de la joven esposa. ¿En qué piensa?, pregunto un día la citada anciana. -Pienso en que mi marido no me quiere, pues no hace otra cosa que comentar sobre una llamada Chak Pool, yo no la conozco, pero ¿Acaso tú podrías decirme quién es?-
-Sí,- respondió la anciana -Yo sé quién es. Es una bella y tierna muchacha, derechita de cuerpo, de pies y cabellos rojos y corazón blanco que da vida a los hombres. Y no quieras saber más pues no puedo decírtelo- y me marcho, porque tengo prisa-.
La muchacha tenía que conformarse con tan vaga noticia, pero le obsequiaba una buena limosna en agradecimiento a lo que le comunicaba, aunque, muy poco, ciertamente esto era lo que buscaba la mendiga, que al fin de cuenta, había encontrado en los celos de la esposa un filón para explotar.
De vuelta su esposo, la celosa mujer le dijo llena de contenida angustia:
-Tú ya no me quieres, tú me olvidas, ya estas más tiempo fuera de la casa y tengo la seguridad de que es por otra mujer-.
-No es cierto, respondió el hombre. Te quiero como siempre, y si estoy más tiempo lejos de tu lado es porque tengo que trabajar mucho-.
Trato ella en las subsecuentes salidas de su esposo acompañarlo, pero él no lo consintió, pretextando futileza, con lo cual reforzaba sus sospechas.
-Cuida tu casa-, respondía el, -que con eso estoy conforme y satisfecho-.
Un día, la mendiga apareció mas locuaz. –Oye-, le dijo a la mujer, -tengo noticias que darte. La Chak Pool tiene un hermano que se llama Xkan Pool. Su corazón es amarillo y da la vida a los dioses.
Cuando el hombre regresó de su milpa, anegada en lágrimas encontró a su esposa, la cual amargamente volvió a reprocharle –Tú has de quitarme la vida, puesto que sin ti no podré vivir, pues cada vez te alejas más de mí por causa de otra mujer que amas-.
El esposo no se dio por entendido y se limitó a ordenar a la mujer que le preparara para el siguiente día su “paho” (saco, sabucán), pues tenía que recoger los elotes para traer a casa. Y así lo hizo su esposa.
Muy temprano salió el hombre con el pahó al hombro.
Cuando más tarde paso la mendiga, le dijo a la mujer: ¡Sé que tu marido ya comenzó a cosechar los elotes para traerte!. ¡Este será el ultimo día en que nos veamos, pues me iré a un pueblo lejano!. ¡Espero pues que me des una buena limosna y a cambio te daré la ultima noticia sobre tu esposo y la Chak Pool!.
¡Pues bien, sabrás que esta tiene una íntima amiga que es la pequeña Xká, hija de la señora Xtop!. ¡Pronto conocerás a toda esta gente y ya no necesitaras de mí!. ¡Ahora, dame una abundante limosna, la que será la última!.
Diósela la mujer y la mendiga se fue para no volver.
Cuando al atardecer de aquel día regresó el esposo, vio la mujer que traía el rostro lleno de satisfacción, y el pahó (sabucan) lleno de mazorcas nuevas y calabazas pequeñas y grandes.
¡Vaya! –le dijo entonces risueño- ¡Ahora sí se disiparán tus celos y sabrás que la mendiga no hacia otra cosa más que divertirse contigo y explotar tu candidez!.
¡Yo quería sorprenderte y por eso no hacia caso de tus molestias y hasta lo alentaba, pues al fin y acabo, no hay mujer que no sea celosa!.
¡Hoy vas a conocer a la Chak Pool que tanto te hacia sufrir y te vengaras de ella comiéndola!. ¡Aquí tienes a tu enemiga! –agregó, presentándole un hermoso elote nuevo y que en efecto, tenía cabellos de color rojo- ¡Este elote es de granos de corazón blanco que da vida a los hombres!.
¡El Xkan Pool del que te habló la anciana, es la hermana de la Chak Pool!. ¡Es de cabellos y corazón
amarillo que da vida a los dioses, porque sus granos son más sabrosos!.
Sacando las calabazas le dijo:¡Esta es su amiga, la pequeña Xká!, presentándole una pequeña calabaza tierna que se come juntamente con el elote tierno en guisos especiales-.
Posteriormente le dijo: ¡Esta es la señora Xtop, madre de la Xká!, -presentándole una calabaza grande, ya sazón.
La mujer se sintió avergonzada de sus celos injustificados, pero él le dijo bondadosamente: ¡Ya vez que sí te quiero y que para ti cultivo la milpa!. ¡Anda, cocina las primicias de la cosecha y demos gracias a los dioses!.
Leyenda popular maya.
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