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XNUK AKTUN
LA CUEVA DE LA VIEJA.
Se cuenta que hace ya muchos años, cuando la entonces próspera hacienda de Santa Rosa mantenía una numerosa población, un día llegó a ella una viejecita, quien por su aspecto inofensivo, no causaba gran curiosidad entre los que la veían. Se dice que llegando al poblado se dirigía a la casa mas apartada, la de la periferia, donde solicitaba posada a sus moradores, con la finalidad de pasar la noche y descansar y así poder continuar su camino al siguiente día.
Esta señora, se cuenta que acostumbraba a llegar a las casas ya cayendo la noche. Por su aspecto inofensivo, no se desconfiaba de ella, por lo que los moradores de estos hogares donde llegaba, la hacían pasar ofreciéndole alimentos y un buen rincón donde pasar la noche, lo que invariablemente rechazaba, pidiendo que solamente le dieran un lugar solitario en la cocina, que en esos tiempos, siempre estaban construidos en la parte posterior de la casa principal.
Durante el transcurso de la noche, por malas artes de la anciana, se dice que uno a uno, los moradores de la casa se levantaban a causa de dolores estomacales así como de fuerte diarrea, los que les hacía salir al patio del que nunca más se les volvía a ver.
Así, en una sola noche se decía que desaparecían familias enteras a quienes no se les volvía a ver, y como los demás moradores del poblado no se daban cuenta de la llegada de la anciana, no se le relacionaba con éste hecho pensando que estas personas desaparecidas habían emigrado a otros lugares.
Con el paso de los días, los habitantes de esta hacienda fueron notando la desaparición de más familias, por lo que iniciaron sus investigaciones llegando a saber sobre la existencia y llegada por las noches de una viejecilla, a quien no se le veía durante el día, empezando las sospechas sobre ella. En vista de lo anterior, se pusieron de acuerdo y fueron a consultar con un yerbatero quien les confirmó que la causante de las desapariciones era una bruja que se hacia pasar por una anciana inofensiva, la que llegaba por las noches a las casas de la periferia del poblado procurando no ser vista por los demás habitantes y secuestrando a los moradores, desaparecía con rumbo a la cercana sabana de Xjau.
Ya enterados y aconsejados por el yerbatero, los pobladores se organizaron y esperaron la llegada de la anciana a quien sorprendieron cuando llegaba a la hacienda. La atraparon amarrándola con una gruesa liana de “xtab kanil” (Cissia sp.) y le pidieron que los llevara al lugar donde tenía a las personas desaparecidas del pueblo, a lo que la anciana se negó pretextando que ya era muy tarde para ir a ese lugar, pero que al siguiente día los llevaría.
Muy temprano, al día siguiente, comenzaron de nuevo los interrogatorios a la anciana, y después de muchas amenazas, la anciana accedió a llevarlos al lugar donde se suponía tenía a las personas desaparecidas, por lo que, con un nutrido grupo de personas, se dirigió con rumbo al poniente.
Estuvieron caminando por varias horas, y quizá por el cansancio y por el intenso calor del medio día, la anciana comenzó a vomitar, a pesar de lo cual, no permitieron que ésta descansara, obligándola a continuar su camino.
A éste lugar, donde la anciana vomitó, se le conoció desde entonces como “Xto'" (vómito). Continuando con sus andanzas sobre el camino empedrado que cruza la gran sabana de “Xjau”, le preguntaron a la hechicera que si faltaba mucho para llegar, a lo que les contestó negativamente moviendo la cabeza. Ante esta respuesta, optaron por descansar en aquel lugar.
Ya descansados, ayudaron a la anciana a levantarse para continuar, observando que en el lugar donde la anciana se levantó, había dejado unas huellas semejantes a las dejadas por los gato cuando mueven su cola sobre tierra suelta, por lo que a este sitio le pusieron "Xmis ne" que quiere decir "donde barrió con su cola el gato".
Continuando el grupo con su camino, siempre hacia al poniente, al poco andar debido al cansancio y al calor del ardiente sol, la anciana sufrió un desmayo cayendo de bruces. A este lugar se le conoció desde entonces como "Xnok sal" que quiere decir “donde se embrocó" o “en donde cayó de bruces".
Ya entrada la tarde llegaron al otro extremo de la sabana de "Xjau" y, dirigiéndose la anciana a un pequeño cerro, al final de la calzada empedrada, les señaló la entrada de una cueva, la que se encontraba bien disimulada con lianas y arbustos que crecían en forma abundante en ese lugar. Viendo aquello, se le pregunto que si allí vivía, a lo que la anciana se negó a contestar, por lo que, viendo que la tarde avanzaba, comenzaron a construir un enrejado utilizando troncos de palo tinto.
Terminada la reja, la anciana fue obligada a entrar a la cueva y se colocó en la entrada la reja asegurándose que ésta quedara firme. Ya seguros de que la anciana no podía escapar, procedieron a regresar a la hacienda.
Se cuenta que a partir de entonces, no siguieron desapareciendo los habitantes de Santa Rosa, sin embargo, quizá por el temor de que la anciana bruja pudiera escapar de su prisión y vengarse, los habitantes de este poblado poco a poco fueron abandonando sus hogares trasladándose a otros poblados lo que causó la decadencia de esa próspera hacienda.
Pasado el tiempo se pensó que realmente la desaparición de la gente fue debido a los piratas, quienes, sirviéndose de la anciana, se llevaban a los pobladores hasta la antes mencionada cueva, la que según se dice, desemboca hasta el lugar conocido como “el morro”, a pocos kilómetros del poblado de Seybaplaya, en el que eran embarcados y trasladados a otros lugares donde se les vendía como esclavos.
En tiempos más recientes, un conocido político, recientemente fallecido, con el apoyo de lermeros, trataron de limpiar la entrada sur de esta cueva, la que se encontraba semienterrada. Al excavar se encontró parte de un viejo enrejado de madera de palo de tinto, con lo que se demostró la posible veracidad de lo relatado o de que en alguna ocasión esta cueva sirvió de algo. Al continuar avanzando con la limpieza, según cuentan las personas que participaron en estas labores, se escuchó en lo profundo, un ruido como el de un gran derrumbe, por lo que, por miedo o precaución, optaron por olvidarse de continuar con la intención de limpiar esta caverna.
Poco tiempo después este mismo político apoyado por las mismas personas trataron de abrir lo que se cree fue la entrada norte, localizada al pie del cerro donde se encuentra el faro de "El Morro", en el que al excavar, a pocos metros de la entrada, encontraron una cantidad regular de copal así como una piedra en una de cuyas caras tenia gravado en bajo relieve lo que parecía ser un rostro de un personaje maya. Se desconoce el paradero de estas piezas, aunque se dice que ésta se conservó por un tiempo en los bajos de la comisaría municipal de Lerma.
De ser cierto lo que se dice, esta cueva tendría una longitud aproximada de cuatro leguas, o sea, dieciséis kilómetros aproximadamente, lo que le daría calidad de caverna de mucha importancia. Actualmente ambas entradas se encuentran tapadas por derrumbes lo que hacen imposible verificar su profundidad así como lo relatado sobre la misma, perdiéndose para siempre un gran tesoro que se dice en ella existe, el que fue dejado por los piratas, producto de sus fechorías.
Algunos campesinos aseguran que esta cueva es realmente un “xuch”, o sea una especie de alcantarilla natural donde desaguaba el agua acumulada en la sabana durante las épocas de lluvia.
Leyenda Lermera.
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